Capítulo 12

Capítulo 12

No pude dormir.

Cada sombra afuera de mi ventana podía ser un lobo. Cada crujido del edificio podía ser alguien que venía por mí. Me senté en el sofá con un bate de béisbol atravesado sobre las rodillas hasta el amanecer, con mi loba paseándose inquieta bajo mi piel.

Para cuando sonó ...

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