Capítulo 8

Capítulo 8

Me desperté de un sobresalto, con el corazón desbocado. La luz del sol se filtraba por mis persianas baratas, pintando rayas sobre mi cama.

Fue entonces cuando vi la hora.

Mi alarma no había sonado.

—¡No, no, no, no! —Agarré mi teléfono a toda prisa—. 8:45 a. m. La orientación empeza...

Inicia sesión y continúa leyendo