EL INFIERNO EN LA TIERRA II

—¡Eres una zorra! —gritó mientras aplastaba mi teléfono celular y comenzaba a arrancar los cables de la línea fija. 

—¿Qué haces? 

—De ahora en adelante, tú y tu madre estarán aquí bajo mi control, sin comunicación y sin nada. No pensé que tuviera que llegar a esos extremos, pero la verdad, ¡me ob...

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