Capítulo 1 Capítulo 1: Entre máscaras, millones y deseo
Grace Kessell
Seattle
-Jefe, por favor, no me obligue a ir otra vez.
-Eres la mejor, Grace, mi directora, mi estratega.
-Señor Reinaldo, estoy con los preparativos de mi boda, por favor, sea más consciente.
-Tienes que ir tú, no tengo a nadie más de confianza para este trabajo y lo sabes, si me consigues lo que necesito te daré una semana libre antes de la boda para que termines los detalles y puedas casarte tranquila, más otra semana de vacaciones, así de importante es esto para mí.–Dios mio, como lo odio. Me pasa una tarjeta de crédito–.Compra lo necesario para lucir impecable, sabes que el anonimato es primordial.
-Como si fuera mi primera la vez esto..–Susurro–
-¿Qué?.
-Nada, jefe, será como usted diga.–Tomo la tarjeta, él sale de mi oficina.
Estúpido hijo de su madre, debo buscarme otro trabajo, o moriré de un infarto del coraje.
Mi celular vibra en mi escritorio. Bruce..
–Buenas tardes cariño.
–Cielo mío, ¿cómo estás?.
–Estoy bien amor, ¿y tú?.
–Loco por verte y hacerte el amor.
–Ven.–Resopla furioso–
–No puedo, sino ya estaría entre tus piernas.
–Bruce, llevamos 4 meses sin vernos.
–Lo siento, mis estudios y mi madre son una puta pesadilla, no me dejan ir a verte.
–¿Esto será así cuando nos casemos?, tu madre opiniéndose a todo. Ni siquiera me conoce y me odia, por el amor de Dios.
–Mi vida..
–Bruce.. No sé si casarnos sea lo mejor, tu familia ni siquiera se ha dignado en conocerme, vivimos en ciudades diferentes, pero con una cena es suficiente para hacerlo.
–Basta, no digas eso, yo me muero sin tí, te amo demasiado, así mi familia entera se oponga, nos casaremos.
-Bruce..
-Grace, eres todo para mí. Ya me tengo que ir, por favor ten presente a cada momento que me muero de amor por tí.–Cuelga. ¡Dios mio!, lo quiero tanto, pero yo lo necesito a a mi lado, que este conmigo cada vez que quiera sexo, ese es mi problema, que se me van caer las manos por masturbándome tanto, 4 meses sin sexo. 4.. Uff!.
Agarro mi cartera para salir e ir a la boutique por un vestido, al salón de belleza y por lo principal, una máscara que pueda cubrir mi rostro lo suficiente para pasar "Desapercibida".
Estaciono en mi lugar al llegar a mi edificio donde vivo desde hace un año.
Subo con todo lo necesario para la fiesta-Subasta secreta.
Preparo algo de comer, sé que tendré que tomar champaña y no me quiero emborrachar.
Después de un cuidadoso baño, para que no se dañe mi precioso peinado. Me visto con un vestido Gucci, azul intenso, detalles de piedras preciosas en la cintura como si fuese un cinturón, escote pronunciado para que mis pechos demuestren lo sensuales que son y así distraer la atención de mi verdadero objetivo.
Me fascina la abertura en mi pierna izquierda y el vuelo de tela que va, desde mis caderas hasta mis pies.
Mis zapatillas blancas de tacón, maquillaje perfecto, perfume y todo espectacular.
Odio a mi jefe pero me veo muy sexy y divina.
Entro la invitación a mi cartera, llega mi limusina, me coloco mi antifaz y salgo.
Es grande, blanca, hermosa y elegante.
Dos horas de camino y me llevan en mi destino.
Muestro mi invitación al llegar, un caballero me acompaña al ascensor, para luego bajar.
Me deja en mi mesa.
Al mirar a mi alrededor, me siento como siempre.. En medio de una manada de tiburones hambrientos.
El lugar se llena de los compradores, cada quién en una mesa compartida por dos personas. El caballero que se acomoda a mi lado hace que mi cuerpo sienta escalofríos al sentir su exquisito olor.
Mantengo la vista al frente. Las luces se apagan, la pantalla se enciende con la primera puja, los camareros comienzan a servir la champaña, la voz del subastador comienza a escucharse..–
-Lakesge Rihore.. La puja empieza en 20 millones de dólares.–Imposible.. El primer lote es uno de los dos terrenos que vine a conseguir.. 95 hectáreas planas con valor estratégico como le dije a mi jefe. Analicé el dossier completo. Este es invaluable. Subo mi paleta ofreciendo–
-25 millones.–Digo al instante. Sé el precio real de esto, vamos a ver hasta dónde nos lleva. El hombre a mi lado alza su paleta–
-30 millones.–Su voz.. Hace eco en el salón de tan imponente que es.. Me aclaro la garganta tratando de concentrarme–
-40 millones.–Baja su paleta después de ofrecer–
-60 millones.–Ofrezco con autoridad. Él voltea hacía mí, me mira y sonríe. El subastador habla–
-60 millones, a la una, a las dos, a las tres.. ¡Vendido a dama de azul por 60 millones de dólares!. –Sonrío, él se acerca a mi rostro–
-Cedí para que vea lo caballero que soy.–Susurra.. Nuestras miradas se anclan, se acoplan en un ensamblaje difícil de soltar. El subastador continúa. A mí se me olvidó a qué vine..–¿Ya no comprará nada más?.–Vuelve a susurrar–
-Por eso estamos aquí..
-Ya han pasado dos lotes y usted no ha levantado su paleta.–¡Rayos!–
-Usted tampoco.
-Usted me distrajo..–Y usted a mí–
-Southlans, Chicago, la puja empieza en 70 millones.–Dice el subastador–
-90 Millones.–Ofrece el hombre frente a mí, comiéndose mis pechos con la vista, mis bragas se empapan cuando se muerde el labio inferior–
-100 millones.–Puja un árabe–
-110.–Ofrezco. Mi compañero niega, como diciéndome.. "No lo hagas, esto es mío". Otros compradores intentan llevarse el terreno–
-125 millones.–Dice mi compañero sin despejar la vista de mí.. "Padre amado, dile que deje de mirarme así"–
-150 millones.–Todos giran a verme, el árabe se retira, una mujer también. Solo quedamos el y yo–
-Lo siento presiosa, esta no se la puedo ceder..–Susurra–.
¡250 millones de dólares!.–¡Carajo!, el avaro de mi jefe dijo que no excediera los 250 millones–
-250 a la una, a la dos, y.. ¡Vendido al caballero de la noche.–Será porque está vestido de negro.
Me levanto para irme, ya no tengo nada que hacer aquí.
Voy a darle botón al ascensor.. Una mano grande, áspera y fuerte, sostiene la mía, me voltea de frente hacia él–
-¡¿Pero qué..?!.
-¿La dama de azul de va?, imagino que ya no hay más nada que le interese aquí.
-Exactamente. El caballero de la noche se llevó lo último que me interesaba.
-Fue una guerrera muy interesante, pero hubo un empate, no puede quejarse, la dejé llevarse uno de los lotes más importantes para mí.
-También me interesaba el de Chicago.
-Que tal sí me acepta una copa, así me perdona por mi falta de caballerosidad.
-Usted fue un perfecto caballero, gracias..–Le doy al botón, el ascensor se abre, entro, él también, quedando frente a mí.
Sus ojos escanean mí cuerpo, se detiene en mi boca, mi cuerpo comienza a temblar de deseo por él–
-Quiero ver tu rostro.–Niego–.Quiero saber quién está detrás de este deseo incontrolable que me provoca arrancarle ese vestido con mis dientes.–¡Ay Dios!–.Cómo es el rostro de la mujer que me tiene casi de rodillas rogándole que tome un trago conmigo..–¡Jesus!.. No lo hagas Grace–
-Acepto el trago, más no acepto quitarme la máscara..–Su sonrisa me dice, que cometí un terrible error.
