Capítulo 30 Capitulo 30

El día uno de cinco pasó sin cuerno.

Kael durmió con la boca en la marca. Yo, con los dedos en su pelo. El original, en la mesa, ya no olía a gabán: olía a nosotros. Abajo, Tila raspaba. Mamá comía. El pueblo repetía el papel en el río como se repite un milagro barato.

Me bajó al rancho a medi...

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