Capítulo 31 Capitulo 31

El quinto día no amaneció: se arrastró.

Un cielo bajo, de leche sucia. El puente intacto. La pólvora, mojada, todavía olía desde el barranco si el viento venía del oeste. Kael no durmió. Yo tampoco. El vientre me latía aparte, un segundo corazón sin permiso.

Mara subió doble avena. La dejó. No...

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