Capítulo 36 Capitulo 36

El tirón no volvió enseguida.

Se quedó agazapado, como el lobo de él cuando no hay claro. Kael no apartó la cara de mis rodillas. Contaba. Yo también. El vientre, entre los dos, se había quedado quieto con esa quietud que engaña.

Tila no se fue del umbral.

—Si vuelve, no te aguantas. Lo dije....

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