Capítulo 39 Capitulo 39

Los días después del castaño no tuvieron número.

Eso asustaba más que los quince. Los quince se contaban. Esto se vivía. El farol de la posada siguió apagado. El agua de rosas, en la piedra, se lo llevó la escarcha. Kael dejó de merodear cada hora. Merodeaba cada dos. La palma, igual. El vuelco...

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