Capítulo 42 Capitulo 42

El día de la misa amaneció con campanas.

No las nuestras. Las de Los Robles. El viento del oeste las trajo de a dos, de a tres, como si el pueblo de allá no confiara en que se oyeran solas. Mamá se detuvo en la leña con el cuenco a media altura. El silbido, un segundo, volvió. No de la boca: de...

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