Soy todo tuyo

Ashu me miró por un momento después de decir que sí. Tenía miedo de su enojo y no sabía cómo iba a reaccionar.

Se acercó a mí y retrocedí por miedo. Mi espalda chocó contra la pared y me detuve sin tener a dónde ir. Ashu levantó las cejas, encerrándome entre sus manos. Mi respiración se volvió pesa...

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