Abre la boca

—Pero... recuerdo haberle dicho a una de las sirvientas que no cenaría esta noche—dije.

—¿Te parezco una de las sirvientas?—dijo él, luego se sentó en la cama.

—Por favor, siéntate bien—dijo después.

¿Qué está haciendo?

—¿Para qué?—pregunté.

—Para que puedas cenar—respondió.

—No tengo hambre—di...

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