Te quiero

La vista de un cuchillo me llenó de un gran miedo, ya no podía luchar más, pero mi mente estaba ocupada pensando qué podrían querer de mí.

Tantos pensamientos desagradables y aterradores corrían por mi cabeza y sentí las lágrimas acumulándose en mis ojos.

¡Oh Dios! ¡Por favor, sálvame!

Estaban a ...

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