Capítulo 5 Cuatro años después.
Punto de vista de autor::
Para Selene renunciar a su hija fue lo más difícil que hizo, pero no se arrepentía ni un poco.
Dante salvó a su beba tal como había rogado que lo hiciera, y algún día pensaba encontrar la manera de llevarla a casa, donde pertenece.
En los años transcurridos desde que huyó, ella llegó a lo suyo.
Estudió y finalmente, pudo hacer un buen uso de su título en química.
Así fue como comenzó su propio negocio de perfumes de alta gama y se abrió paso en el mundo, construyendo lentamente el poder que necesitaba para enfrentarse algún día a su pareja predestinada y reunir a su joven familia.
Nadie podría reconocerla como la hija de un traidor, ella se había encargado de que la antigua Selene muriera en aquel doloroso día que lo perdió todo.
Y en cuando a Dante y ella sé volvieran a encontrar, encontraría una mujer muy diferente a la que una trato de someter, pero eso está muy lejos ya que por el momento ella estaba enfocada en criar a sus cachorros y por el bien de ellos construir su reputación como la diseñadora de perfumes más exclusivo del continente.
En el aeropuerto de la ciudad capital de la manada Blue Moon, el bullicioso era interminable.
Una linda mujer de cabellera negra y lentes de sol, caminaba con dos niños y una niña agarrados de la mano.
La escena era espléndida y encantadora.
En el área de pasajeros una joven estaba apoyada en un elegante todoterreno negro, charlando ociosamente con el chófer y consultando su reloj.
Después de un momento, levantó la vista y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro.
Ella agitó su mano alegremente.
Selene sonrió de vuelta, antes qué sus cachorros, Adán, Kanu y Sofía corrieran delante de ella, reconociendo a su querida tía Bella de las frecuentes videollamadas que tenían a menudo.
Bella era la hija de la amiga de su madre quien la ayudó mucho tiempo atrás a Selene con sus hijos al momento de irse de Blue Moon.
—¡BELLA! —gritaron los niños al mismo tiempo.
Bella se arrodilló, abrio los brazos a los cachorros y los abrazo en un acalorado abrazo de oso.
—Oh ¡Dios mío, ¡todos ustedes son tan grandes! ¡¿Cómo estás?!
Mientras los pequeños charlan emocionados, compartiendo noticias de sus aventuras en el avión, Selene atrapa a Bella en su propio abrazo.
—Estoy tan contenta de verte —dijo en un respiro.
—Lo sé, te he extrañado como loca —ella respondió, apoyando su frente contra el de Selene.
Mientras montan todo el equipaje en el auto, Bella aparta a un lado a Selene.
—Los chicos... comienza —Bella hace una pausa pareciendo incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
—Lo sé —suspiró—. Se parecen a su padre.
Selene mira a sus hijos, que comparten la piel bronceada, el cabello y los ojos oscuros de su padre, y entrecerró los ojos.
—Va a ser difícil mantener en secreto nuestra presencia aquí.
Bella sabía que esto era un eufemismo.
Sus sobrinos se parecían tanto al príncipe Dante que en realidad era ridículo.
Sabía que Selene tenía que tener mucho más cuidado.
—Tú lo dijiste —Bella bromea alegremente, para aliviar la tensión.
—¿La has visto...? —preguntó Selene sin poderlo evitar mirándola por el rabillo del ojo.
—Sí —Bella respondió de inmediato, sin necesidad de explicación—. Ella es perfecta, Sele. Saludable y hermosa, tu miniatura perfecta.
—¿Y .. Él? —preguntó, odiándose por preguntar.
—Él siempre está acompañado por una chica. Los medios rumorean que son pareja —bella relata—. Pero él adora a Romí, como si ella fuera el sol, la luna y todas las estrellas. Independientemente de lo que haya sucedido entre ustedes, él es un padre maravilloso.
—Bien —dijo y respiró, reconfortada de saber que su otra hija está en tan buenas manos, pero ella anhelaba verla con sus propios ojos—. ¿Crees que la abandonará cuando llegue el momento?
La cara de Bella cae y se arruga la nariz.
Apenas reconocía a su amiga.
La Sele, que conoció cuando llegó a la casa de su madre, era una loba mansa, demasiado tímida para hablar.
Pero esta mujer, este ser, es una fuerza de la naturaleza que doblega los elementos mismos a su voluntad.
Se comportaba como un alfa, emitiendo un aroma de autoridad y poder acorde con cualquier Luna.
Ser madre le había sentado muy bien.
Solo que Belle no puedo imaginar que si hubiera sido tan fuerte durante ese caos que vivió, Selene, nunca hubiera podido clavar sus garras en el imponente príncipe Alfa Dante.
—Sele, ella es todo su mundo. No sé qué estás planeando, pero no creo que reunir a todos tus cachorros sea tan fácil como crees.
—Ya veremos —respondió con frialdad.
Bella fue los ojos y oídos en la ciudad desde que se fue, por lo que conoce cómo es el príncipe Dante.
Lo cruel que puede ser y bueno que puede ser fingiendo emociones cuando en realidad no siente nada y a Selene no le quedaba duda de ello después de todo, su último encuentro no fue para nada agradable.
En los años que han pasado, ella mantuvo su distancia para trabajar en su crecimiento económico y que Romí pueda beneficiarse de toda la atención médica de primer nivel que su padre puede obtener, pero ahora estaba llegando al final de su tratamiento.
Necesita una operación importante más. Uno más, y entonces ella no tendrá que esconderse más y no tendría que fingir.
—Sele, te amo —bella abordo con cuidado: —Pero te lo ruego, no subestimes cuánto se preocupa el príncipe Dante por Romí. No los has visto juntos. Tengo … . ..
—No voy a dejar que nadie me pisotee esta vez. No voy a dejar que me quite a mi hija. Puede pensar que la devoción de un padre es fuerte, pero no tiene idea del poder del amor de una madre.
Bella no se sorprendió de su actitud e incluso apreció su nueva apariencia.
Selene siempre ha sido hermosa.
Ahora con su largo cabello negro azabache que antes era rubio y su impecable piel de porcelana, pero donde solía restar importancia a su apariencia, cuando la conoció y ahora la abraza.
Incluso vestida con ropa de trabajo sencilla, se veia tan hermosa sin esfuerzo que Bella sé siento como un vagabundo a su lado.
—Hice una cita para ti en el taller más tarde hoy comparto, no estoy acostumbrado a desempeñar un papel tan solidario con mi amable amiga.
—Gracias —Selene sonrió, con absoluta gracia. Que sé podría decir que era una loba fuerte e independiente ahora, pero ella aún comenzó en la parte inferior de la cadena alimenticia. Ella sabe lo que se necesita para hacer un trabajo duro, para desafiar el propio destino.
—¿Sabes que esa chica con la que anda el príncipe Dante, es dueña de la tienda? —la advirtió.
—Oh, lo sé —sonrío Sele—. Estoy ansiosa por ver su rostro cuando se dé cuenta de quién es el perfume que ha estado vendiendo todos estos años.
—¿Solo ten cuidado, se rumorea qué es muy arrogante y despiadada? —dijo Bella ansiosamente.
—Confía en mí, ella hará todo lo posible para asegurarse de que nunca nos crucemos, cuando sepa que yo soy la verdadera dueña de la fragancia que esta manipulando —sus deslumbrantes ojos azules que estaban escondidos detrás de lentes de contacto se iluminaron con picardía. —Lo cual está bien para mí.
