Capítulo quince

El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de un naranja profundo. Caminé por el sendero del parque, disfrutando del aire fresco de la tarde. De repente, escuché una voz familiar detrás de mí.

—¡Catherine! —gritó John, corriendo hacia mí.

Me giré y lo vi acercarse, con una sonrisa en el rostro.

...

Inicia sesión y continúa leyendo