Capítulo cuarenta y cinco

Empujando el libro hacia él, añadió —¡Se llama 'El Conejo de Felpa'! ¿Podríamos leerlo juntos?

Nathan sintió que sus labios se curvaban en una sonrisa genuina, todos los indicios de su temor anterior desapareciendo por completo.

—Claro, Emma —murmuró, aceptando el libro ofrecido con una delicada v...

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