Capítulo cincuenta y cuatro

El sol del atardecer lanzaba un cálido y brillante resplandor sobre los meticulosamente cuidados terrenos del dominio Walker, bañando el mundo en una delicada y radiante penumbra. Tal vez la naturaleza misma había planeado crear la escena perfecta —un vibrante tapiz de céspedes verdes y flores silve...

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