El pequeño demonio

—¡Max!—la voz de Jared rompe mi concentración por un momento y un gruñido sale de mi garganta, causando que mi hermosa Blanca chille de miedo.

—Relájate, Blanca—susurro, con mi lengua a solo un estirón de probar su miel. El olor de ella es embriagador y, al igual que esta mañana, la realización de ...

Inicia sesión y continúa leyendo