Capítulo 118 Sombras dispersas.

—¡Suéltenme! ¡Suéltenme, malditos! —Gritaba Karenin, forcejeando inútilmente contra la fuerza de los guardias. Las posibilidades de que su plan fallara eran al menos de un veinticinco por ciento, sin embargo, ahora el peso de la realidad le cayó encima.

No tenían escapatoria.

Eliot se puso de pie ...

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