Capítulo 124

El color desapareció por completo del rostro de Mireille, y la copa de vino en su mano tembló.

Miraba a Sophie, sostenida en los brazos de Benjamin, su celos y odio casi volviéndose tangibles.

—Señor Brown, usted... es todo un bromista—. Mireille se obligó a mantener la compostura, tratando de sal...

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