Capítulo 134 Apuesto tu vida

La risa de Albert se atascó en su garganta, para luego convertirse en algo más oscuro y venenoso.

Golpeó con fuerza su bastón en el suelo y señaló su pierna derecha, colgando vacía en sus pantalones de vestir.

—En aquel entonces, perdí contra ti. El precio que pagué fue esta pierna.

—Hoy, hagámos...

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