Capítulo 203

La ciudad por la noche se había despojado de su ruido diurno. Las calles estaban casi vacías, y las farolas alargaban y acortaban las sombras de los tres.

Dentro del auto, un silencio sepulcral.

Sophie agarró el volante con fuerza, sus nudillos se pusieron blancos por la presión. Pisó el acelerado...

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