Capítulo 218

—Dos.

El dedo de Benjamin ya estaba en el gatillo.

Sus ojos eran fríos y duros como el hierro, sin el menor rastro de calidez, como si en el segundo siguiente fuera a acabar con una vida sin la menor vacilación.

El rostro de Simon permanecía tranquilo como el agua en calma.

Frente al oscuro cañó...

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