Capítulo 100

—Maya, hora de dormir.

Adam se giró de lado, apoyando la cabeza en una mano. Esa maldita sonrisa asomaba en sus labios. Como si pensara que esto —él desparramado sobre mis sábanas usando solo una toalla— fuera a funcionar.

Agarré una almohada de la silla. Me acerqué. Y se la estampé en el pecho....

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