Capítulo 164

Eran casi las seis de la tarde de un viernes. La oficina vibraba con esa energía inquieta que siempre precedía al fin de semana. Guardé mi última hoja de cálculo y apagué la computadora.

Me puse de pie y me estiré.

Mi teléfono vibró contra la dura superficie del escritorio.

Miré la pantalla. *Par...

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