Capítulo 149

Gerald hundió las yemas de los dedos en el escritorio, con los nudillos blanqueándole mientras el silencio entre ellos se prolongaba.

Su presencia volvía el aire helado, denso de una presión no dicha, y Hazel percibió que había presionado demasiado, que su aplomo se resquebrajaba apenas un poco.

H...

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