Capítulo 196

Milo la miró a los ojos, vaciló un instante y luego, obediente, los cerró.

Su mano seguía aferrada al dobladillo de su camisa.

Sophia se recostó contra el cabecero, observando su rostro dormido y sereno, mientras una punzada le crecía detrás de los ojos. Le dio palmaditas en la espalda con un ritm...

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