Capítulo 211

Había una puertita en la parte trasera de la cocina que daba al patio.

Caminó hasta allí y empujó. No cedió. Con llave.

Las puertas francesas de la sala podían abrirse, pero afuera había un jardín y, más allá, se alzaba una alta reja de hierro coronada de púas afiladas. No había manera de pasar.

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