Capítulo 94

La puerta se cerró de golpe a sus espaldas y la habitación volvió a quedar en silencio.

Sophia se quedó de pie, inmóvil.

La aguja del suero en el dorso de su mano se había desplazado aún más; una delgada línea de sangre resbaló por su piel antes de gotear sobre las sábanas blancas.

Bajó la mirada...

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