Capítulo 166

Un suspiro dolorido se le escapó de los labios.

—¿Cuándo dejaste de preocuparte por ti mismo? —negó con la cabeza, incrédula—. Mírate... ya ni siquiera te reconozco.

—Si viniste a darme un sermón sobre mis decisiones de vida, ahórrate el aliento. No lo necesito. Solo vete, mamá.

Fue lo primero qu...

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