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Ava llegó al café casi media hora antes. No solo le gustaba ser puntual para sus citas, sino que también quería asegurarse de que las cuatro mujeres que la acompañaban se mezclaran con la multitud. No quería asustar a Fátima y a la madre de Luka. Pidió un té y un pastel de cereza. Echó un vistazo a ...

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