Capítulo 10 El peso de lo que ya no se puede ocultar

El complejo olía a café recién hecho y a hielo recién raspado cuando cruzaron las puertas juntos. La mano de Adrián seguía en la parte baja de la espalda de Sofía, una posesión silenciosa que no pasó desapercibida. Dos asistentes del cuerpo técnico se apartaron para dejarlos pasar y se miraron entre...

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