Capítulo 21 Tres días para no rompernos

El reloj de la mesita de noche marcaba las seis y doce de la mañana cuando Sofía abrió los ojos. Adrián ya estaba despierto. La miraba. Una mano le acariciaba el cabello con esa lentitud hipnótica que se había vuelto adictiva, los ojos grises fijos en ella como si quisiera grabarse cada detalle ante...

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