Capítulo 30 La luz que ya no se apaga

El comunicado salió a las once y cuarenta y tres de la mañana. Sofía lo leyó sentada en la camilla de la sala de fisioterapia, el teléfono entre las manos temblorosas, mientras Adrián permanecía de pie junto a ella con una mano apoyada en su nuca. El texto era el que habían escrito juntos la víspera...

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