CAPÍTULO 30 - ¿Qué diablos pasa?

La habitación zumbaba con una tensión tan densa que apenas podía respirar.

—¿No es esa su exnovia?

—Nunca supe que tenía una hermana gemela.

—Dios mío, qué espectáculo.

—El niño definitivamente es suyo. Mira su cabello y sus ojos.

Los susurros se esparcieron como un reguero de pólvora, las murm...

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