CAPÍTULO 32 - Una tristeza sobrecogedora.

La sala de estar estaba sofocantemente silenciosa, el tipo de silencio que te envuelve, apretando su agarre con cada segundo que pasa. Mis palmas estaban húmedas, aferrándose a la tela de mi vestido mientras intentaba mantener mi respiración uniforme. Jayden estaba sentado a mi lado, su pierna rebot...

Inicia sesión y continúa leyendo