CAPÍTULO 67 - ¡Esto es demasiado!

Al entrar en el ascensor y salir del hospital, una ráfaga de aire fresco de la tarde me golpeó. El calor del sol no lograba descongelar la tensión en mi pecho, y sin embargo, no pude evitar abrazar a Jade un poco más cerca. Al salir, me quedé paralizada. Un convoy de autos se extendía ante mí, elega...

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