Capítulo 22

La mueca de desprecio en el rostro de Amelia se congeló, como si alguien la hubiera agarrado por la garganta.

Claramente no había esperado que yo contraatacara de esta manera, y mucho menos que propusiera una apuesta que parecía tan ridícula y, a la vez, tan increíblemente tentadora.

En cuanto al ...

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