Capítulo 40

James pareció percibir algo. Levantó la vista en mi dirección.

Su rostro, bendecido por Dios, llamaba la atención dondequiera que fuera, y más aún acompañado de un coche de lujo.

Era la hora de salida del trabajo, y los empleados en la entrada del Estudio Shadow Circuit no dejaban de mirar.

Abrí ...

Inicia sesión y continúa leyendo