Capítulo 42: ¿Es él quien no lo quiere o soy yo quien no lo quiere?

Tras oír mis palabras, el rostro de Indigo se enrojeció de rabia.

—¿Quién se atreve a hacer algo tan sucio justo debajo de mis narices?

Me preocupaba que Indigo se alterara tanto que volviera a terminar en el hospital, como antes, así que corrí a su lado y le froté la espalda con suavidad.

—Abuel...

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