Capítulo 85

El aire en la sala privada se congeló al instante.

Se me erizó el vello de todo el cuerpo. La sensación de hormigueo en mi espalda desapareció sin dejar rastro, dejando solo un frío que calaba hasta los huesos y que trepó desde la planta de mis pies hasta la coronilla.

James estaba de pie en la pu...

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