Capítulo 86

Liliana seguía parpadeando, sonriendo mientras decía —¿De qué hay que avergonzarse? Es perfectamente natural, lo entiendo.

—No... yo...— Antes de que pudiera terminar de explicar, James se levantó y se fue.

—¿Por qué no explicaste?— le pregunté.

No habíamos hecho nada, pero cuando Liliana nos vio...

Inicia sesión y continúa leyendo