Capítulo 4 3° ¿Tengo un bebé?

Arabella

La puerta se abre y aparece mi tío Valentín con una sonrisa, su mera presencia hace que mi corazón salte de alegría, él se sienta en el suelo al lado mío y me abalanzo a sus brazos haciendo que yo quedé a horcajadas sobre él. Beso sus mejillas, frente y nariz; estando mi tío aquí me siento protegida. Duramos así un buen rato hasta que me separo de él.

- ¿Cómo estás mi reina? - pregunta preocupado - No sabes el susto que me metiste a mi - coloca un mechón rebelde detrás de mi oreja.

- Estoy bien, creo - me encojo de hombros - pero siento un vacío en mi mente y corazón. Hace un momento se me vino a la cabeza que yo estaba embaraza - me rio - una total locura.

Valentín desvía la mirada y se muerde el labio inferior. 《¿Si estuve embarazada?》.

- ¡Hey! Mirame - lo cojo por la barbilla - ¿Tengo un bebé?.

- Si preciosa - dice al cabo de unos minutos - tienes dos preciosos hijos.

De repente siento un huerco en mi corazón y una gran necesidad de verlos. Me levanto y él hace lo mismo; a pasos largos me acerco a la puerta y al abrirla me encuentro con un lindo pasillo, miro de reojo a Valentín y me señala que la puerta al final del gran pasillo están mis bebés. Es una locura que tenga esta emoción pero no lo puedo evitar. Al llegar la puerta está semi abierta por lo que la abro con cautela, una chica de tez blanca, pelo castaño oscuro que le llega a mitad de espalda y de buen tamaño está mirando la cuna con una radiante sonrisa. Ella al verme me hace una seña con la mano para que me acerque.

Un poco nerviosa me acerco y en esa bella cuna está un niño y una niña. Sin poder evitarlo lágrimas silenciosas salen de mis ojos, una sonrisa se me dibuja en el rostro. Mi corazón está acelerado pero por la impresión y emoción al ver a ese par con cachetes regordetes; sus ojos hipnotizan, la princesita los tiene de un color gris muy intenso y me impresiona que al ser una criatura estén llenos de una tormenta. Él hermoso príncipe los tiene de un azul zafiro como los míos.

¿En qué momento los tuve?

¿Me hice una examinacion?

¿O quién será el padre?.

- Cargalos - me incita la chica - me llamo Jimena soy la niñera de estás preciosuras.

Solo asiento con la cabeza. Cargo primero al niño y con mucho cuidado me siento en una silla mesedora color beige, Valentín carga a la niña y me la pone en el brazo libre; los dos son unos glotones que buscan la manera de quitarme la camisa para ser amamantados.

¡Me reconocen!

- ¿Cuantos meses tienen? - pregunto con la vista en los niños.

- Un mes y dos semanas señora - dice Jimena.

- ¿Pero porqué yo no recuerdo su nacimiento? Mejor dicho ¿Porqué no me acuerdo de nada? - digo angustiada.

- Más tarde hablaremos mi reina pero disfruta por primera vez a tus hijos que los esperaste junto a....

- Owem, osea yo - aparece él de la nada - ¿Como están mis dos terremotos? ¿Están felices por estar con mami? - Enarco una ceja.

- ¿Contigo? - pregunto incrédula - ¿Tuve a estos bebés contigo?.

- Si nain conmigo, además eres Arabella de Laurent - En ese momento iba a pasar saliva pero casi me ahogo cuando me suelta eso.

- ¿Y de paso me casé contigo? Definitivamente caí en las drogas - prefiero bromear que aceptarlo - como dijo mi tío voy a disfrutar estar con mis bebés y luego tú y yo hablaremos - le digo seria.

- Como tú digas chaparra - me sonríe.

- ¿Como se llaman? - le pregunto a Jimena.

- Saskia y Kaem Laurent Duarte señora - me sonríe.

Un recuerdo fugaz llega a mí.

"Ya tenemos nombres para los bebés pero hay uno que estuve pensando y sé que le gustará."

Algo en mí dice que el nombre Kaem viene por un motivo pero no hallo que es. Pasé tres horas en la habitación de los bebés con Jimena; me platicó como se comportaron mis hijos los primeros días de nacidos, también me dijo que les encantan dormir juntos. Ahorita estoy en la sala con Valentín esperando que Owen termine de hablar por el móvil.

¿En serio me casé con él?.

De verdad estuve que estar drogada para hacerlo y no lo estoy menospreciando por que él es un hombre alto de unos 1.95 metros aproximadamente, ojos celestes, pelo castaño claro, buen cuerpo, simpático, carismático, atento y muy guapo pero eso hasta donde yo sé no son mis gustos.

- Disculpa la interrupción nain pero estoy planeando un operativo con la central - se sienta a mi lado - dime ¿Qué quieres saber?.

- Todo tarado obviamente - ruedo los ojos.

- El 30 de marzo de éste año - lo miro interrogante - del 2022 - aclara - fue nuestra boda, en el cual ya estabas embarazada de esos lindos niños; por un ajustes de cuentas quisieron vengar con sangre una supuesta traición que hizo tu padre en una misión fallida - voy procesando la información - ese día pensábamos que te perdíamos a ti y a los mellizos. Cuando llegamos al hospital llegaste sin signos vitales, te reportaron como muerta cariño - coje mi mano - pensé que te había perdido, en el momento en que te iban hacer la autopsia tú abriste los ojos. El médico forense pensó que se trataba de una maldición pero más bien fue un milagro de nuestro Señor - miro a Valentín que está con una cara muy seria, como si no le gustara lo que oye.

》- Tú y nuestros hijos se aferraron a la vida. Tuviste muerte clínica cariño, pero a la hora de haber despertado caiste en coma; estuvimos preocupados con el embarazo pero pudieron culminar su desarrollo estando tu en coma. Te hicieron una cesárea a los ocho meses, los mellizos nacieron en perfecto estado. Y lo que dedujo el médico ayer es que bloqueaste todo lo que pasó por un año.

Muerte clínica se produce cuando los signos vitales cesan su actividad. Deja de latir el corazón y desaparece la respiración. Pero aún siguen vivas las células cerebrales que se encargan de controlar esto, por lo que es posible la resucitación. Hay personas que tienen muerte cerebral y otras personas olvidan sucesos recientes o los más impactantes de su vida. La cara de mi tío hace que dude un poco por lo que le pregunto.

- ¿Es verdad? ¿No me están mintiendo?.

- Jamás te mentiriamos ¿cierto querido Valentín? - mi tío desvía la mirada hacia el gran ventanal, suspira y asiente con la cabeza.

- Okey voy hacer que les creo pero entonces ¿Porqué mis padres, ni hermanos no están aquí conmigo?.

- Tú madre y los gemelos piensan que estás muerta, los únicos que saben que vives es Leonardo, Massimo, Iván, Valentín y yo - explica.

- ¿Y mis amigos? - cuestiono.

- Están igual que tu madre, no saben nada mi nain - me levanto del sofá y veo por la ventana los transeúntes. - tuvimos que fingir tú muerte por la seguridad de los niños y la tuya, pero tranquila que si no recuerdas haremos nuevos recuerdos juntos; voy hacer que te vuelvas a enamorar de mí.

Siento que eso será imposible pero no lo subestimaré, si es verdad todo lo que me están diciendo seré una esposa ejemplar aunque él no me guste.

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