Capítulo 7 6° ¿Lo recordaste?

Arabella

Me siento confundida, conmocionada y angustiada. Esa manera de follar, su toque, sus besos, la forma en que me demuestra lo posesivo que es en cada embestida hace ecos en mi cabeza. Ahorita estamos en la cocina ya que ese encuentro me dejó con hambre; Akem está preparando mi plato favorito macarrones con queso, este hombre viene todo incluido. Él está volteado y puedo observar su espalda desnuda y unos glúteos que provocan morderlos; su móvil suena encima de la isla avisando un mensaje.

— Lee el mensaje por favor. — frunzo el ceño.

— ¿Lo leo? ¿Y desde cuando tanta confianza? — pregunto burlona.

— Para mi desde que era un adolescente pero para ti en estos momentos desde que abriste las piernas encima del piano. — me guiña un ojo.

— Eres un idiota definitivamente. — cojo su móvil pero me pide clave — ¿Como coño quieres que ingrese a mensajería si lo tienes bloqueado?

— Es una fecha importante para los dos, pequeña. Por favor trata de recordar. — me mira por un momento y luego continúa haciendo la cena.

Comienzo a maquinar en mi mente pero no se me viene nada, entro en desespero y me levanto cabreada del asiento. Salgo a la terraza y el frío de la noche hace que mi piel se ponga de gallina; el viento impacta en mi cara, me agarro de la baranda para observar la luna. Una estrella fugaz pasa y por alguna razón se me viene a la mente un deseo que alguna vez pedí.

"Deseo poder formar una familia con el hombre de mi vida ya que a su lado comprendí el significado del amor".

Sacudo esos pensamientos y me siento en una tumbona, de repente una idea llega y la coloco en el móvil.

Clave: 30/09/21

La pantalla se desbloquea y pego un grito de felicidad. Akem viene enseguida con una sonrisa en el rostro.

— ¿Lo recordaste? — pregunta emocionado.

— Recordé la fecha, más no el motivo. — me encojo de hombros.

— Pronto todo vendrá a tú mente, te lo juro. — se sienta a mi lado y yo recuesto mi cabeza en su hombro.

— Metete en mi galería y verás la foto que veo todos los días al despertarme.

Le hago caso. Al entrar a la galería me asombro tener una foto con él en París; le doy click para poder verla mejor.

La observo embelesada, las iniciales de mis hijos están en ella. Me levanto inmediatamente y camino de un lado para otro, todo este maldito tiempo me han visto la cara de estúpida; Owen es el primero que pagará por hacerme creer que soy su esposa. 

Cumplía como toda mujer a su marido en la cama aunque no me diera ni una pizca de ánimo, con él nunca he tenido un orgasmo. Me duele mucho la cabeza y me la agarro con las dos manos. Akem al verme en esta situación me carga y me acuesta en el mueble de la sala.

— Pequeña, mírame. — coge mi barbilla — Todo a su tiempo. Te prometo que todo aquel que mintió pagará, pero tú relájate. Por ti iría hasta el mismo infierno y sería torturado por el diablo para que tus ojos y sonrisa mantengan esa luz que siempre has tenido y nunca se apague.

— ¿Tú eres el padre de mis hijos? — susurro.

— Soy el padre de esos angelitos. — sonríe — Quiero conocerlos.

— Claro que sí. — también sonrío — Todas las tardes paseo a los mellizos por el parque, no he recordado todo pero algo en mí dice que confíe en ti completamente.

Desde que te vi sentí una conexión inexplicable, pero quiero que esto quede en secreto. — niega con la cabeza — No te estoy pidiendo permiso idiota, solo te estoy avisando. — ruedo los ojos — Quiero ver hasta dónde llegan todos esos mentirosos, mientras que nuestros hijos, tú y yo vivimos miles de aventuras en sus narices. — sonrío picarona.

— Y en esas aventuras follarte tan duro hasta tener más descendientes. — lo miro mal.

— A no, mi lindo ya con dos es suficiente. — digo rápidamente — Es más tengo que tomarme la pastilla del día después porque ahorita no tengo ningún control.

— ¿Haz tenido sexo con tú supuesto marido sin condón? — tensa la mandíbula.

— Sí, por eso mismo la tomo ya que él quiere más hijos. — hago comillas al aire — De verdad yo estoy bien así.

Noto un poco de tristeza en su mirada así que cambio el tema.

— ¿Tocarías el piano para mí? — él sonríe feliz, se levanta y me ofrece su mano para ir a sentarnos en el taburete.

Toca las teclas del piano con nostalgia.

— Una vez empecé a tocar nuevamente el piano por ti y ahora está pasando lo mismo. — cierra los ojos y comienza a tocar.

Sonrio al oír la melodía, durante estos meses la he escuchado infinita veces haciendo que mi corazón se retorciera y mis lágrimas no cesaran. He sufrido y llorado como una niña al sentirme en el limbo; yo Arabella Duarte llorando como las cataratas de Niágara en la habitación de mis hijos, ellos sentían mi dolor cada vez que pasaba, pero con sus sonrisas me daba un nuevo motivo para continuar. Pero ya quedó atrás porque aunque las piedras se derrumban siguen firme ante cualquier adversidad.

¿No eres algo para admirar?

Porque tu brillo es como un espejo.

Y no puedo evitar notar

Que te reflejas en mi corazón.

Y si alguna vez te sientes sola

El resplandor me dificulta encontrarte.

Sabes que estoy siempre

Paralelo en el otro lado.

Porque tu mano con la mía y un bolsillo lleno de alma

Puedo decirte que no hay lugar

A donde no podamos ir.

Su voz es tan ronca y sexy que me fascina. Canta y toca con un sentimiento muy significativo, de vez en cuando me mira de reojo y yo le sonrío.

Porque no quiero perderte ahora

Estoy mirando a mi otra mitad.

El vacío que estaba en mi corazón

Es un espacio que ahora ocupas.

Muéstrame cómo luchar por ahora

Y te diré cariño que fue fácil volver a ti.

Una vez que me di cuenta

Que si estuvimos juntos todo el tiempo.

Pero fuimos interrumpidos por "mi marido".

— Te levantas de esa maldita silla, pero ya. — grita cabreado.

Yo me giro sobre mi propio eje y me quedo allí sentada con una sonrisa inocente.

— Hola cariño. — saludo irónica — ¿Conoces al señor Ivanov? Porque él es un amor de persona.

Su mandíbula se tensa y la manzana de Adán sube y baja por su garganta. Me volteo y miro que Akem está aguantando la risa.

— Muchas gracias por tan magnífica noche. — le sonrío coqueta — Y encantada de que seas socio de mi fundación. — Owen pasa saliva — Nos vemos pronto guapo. — beso la comisura de sus labios — Luego cenaremos con tranquilidad.

Me levanto y me encamino hacia Owen. Él me agarra por la cintura como si fuera de su propiedad pero como yo soy arrogante le lanzo un beso a Akem que él disimula cogerlo en el aire.

Todos se quemarán en mi fuego porque aquí la venganza empieza.

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