Capítulo 125: obligado a servir

El pasillo estaba inquietantemente silencioso mientras caminábamos, los únicos sonidos venían del crepitar distante de las antorchas que alineaban las paredes de piedra. Mis pasos se sentían más pesados con cada segundo que pasaba, mi mente aún tambaleándose por lo que había sucedido en la bibliotec...

Inicia sesión y continúa leyendo