Capítulo 126: Sangre y ceniza (1)

El sueño comenzó en silencio.

Un silencio espeso y sofocante.

Estaba de pie en una extensión infinita de blanco, el aire a mi alrededor inquietantemente quieto, presionando contra mi piel como una segunda capa de carne. El cielo arriba se extendía interminablemente, una mezcla turbulenta de carmes...

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