Capítulo 133: Las profundidades de la desesperación

La mazmorra no se parecía en nada a las lujosas habitaciones que una vez llamé mi prisión—era mucho, mucho peor.

Fría. Oscura. Sofocante.

El aire estaba cargado de humedad, el olor a podredumbre y descomposición se aferraba a las paredes como una segunda piel. Las cadenas resonaban a lo lejos, aun...

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