Capítulo 136

El olor a hierro de la piedra húmeda llenaba mis fosas nasales, mezclándose con la amargura de mis propias lágrimas. Había estado mirando la pared, perdida en pensamientos sobre Sirius y cuál sería mi destino, cuando de repente—

CLANK.

La pesada puerta del calabozo se abrió de golpe, los goznes de...

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