Capítulo 139: el primer experimento

La puerta del calabozo se abrió con un chirrido, y apenas levanté la cabeza. Dormir había sido un concepto fugaz, deslizándose entre mis dedos como granos de arena. Mi cuerpo dolía, con moretones y verdugones formándose por haber sido arrojada como una muñeca de trapo durante mi captura.

Sin embarg...

Inicia sesión y continúa leyendo