Capítulo 140: los límites del poder

El tiempo se difuminó después de eso.

No estaba segura de cuánto tiempo había estado atada a esa mesa, cuántas pruebas me habían hecho, cuánta sangre me habían robado.

Pero mi cuerpo lo sabía.

Dolía.

Cada nervio gritaba.

Cada corte, cada quemadura, cada experimento retorcido que realizaban deja...

Inicia sesión y continúa leyendo