Capítulo 141

Capítulo Cuatro: Una Jaula de Sangre y Cadenas

La pesada puerta se cerró de golpe, dejándome sola en el húmedo silencio de mi celda. Los ecos del caos anterior aún resonaban en mis oídos—los gruñidos, los gritos, el sonido repugnante de la carne desgarrándose. La imagen del soldado de Siriu...

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